Situada en la plaza que le da nombre, en el centro castizo de Madrid, la Taquería del Alamillo se ha convertido en uno de los santuarios de la comida mexicana de la capital.
El restaurante cuelga el cartel de ‘lleno’ día tras días, por lo que es necesario reservar con antelación, tanto para comer en el comedor como en la terraza. La decoración, sencilla, te traslada por unas horas a México. Juega en su contra la cercanía entre las mesas que sin llegar a la saturación se hace un poco escasa.
Visitamos la taquería un domingo cualquiera. Al entrar encontramos una cena de mexicanos. Primer buen síntoma: si ellos se comen la comida de su país aquí, es que aciertan en la cocina.
En la mesa te recibe una fuente de nachos con dos salsas. Rápidamente te ofrecen una gran variedad de bebidas. A parte del vino, puedes escoger cervezas mexicanas o cócteles con el tequila como protagonista.

Abrimos boca con un Guacamole con sus nachos (8,90 euros). Excelente, sedoso, y con intenso sabor a aguacate.

Seguimos con unos tacos. En la carta hay una gran variedad: Pastor, pollo campana, bistec con chorizo, vegetariano… Nos decantamos por las Puntas mexicanas de ternera especiada que estaban espectaculares.
Si tuvieramos que escoger un plato que defina el restaurante nos quedaríamos con los Mocaljetes que la propia Taquería define como “deliciosas recetas en originales y prehispánicas piedras volcánicas”.

Probamos un Mocaljete de Sabana con ternera, frijoles, salsa y queso. Un acierto porque estaba realmente bueno. Como única pega los tacos –venían cuatros- se hicieron un poco justos para tanta salsa.

Como siempre acabamos la cena con una ‘dulzaina’: un crep de dulce de leche. Realmente era dulce de leche!! Y no los prefabricados que suelen poner. Un broche de oro para un restaurante para tener siempre en mente.
Restaurantes: Taquería del Alamillo
Contacto: 913642088
Dirección: Plaza del Alamillo 8 (Metro: La Latina)